UNA MOCHILA
Los polos verdes con la V de voluntario, los sombreros de color y las mochilas de los peregrinos, se nos han hecho muy familiares durante la JMJ. Esa variedad de colores adornaban toda la fiesta que vivimos.
La mayoría de nosotros ha vuelto a la normalidad, a su ritmo habitual; la semana que viene el cole vuelve a abrir sus puertas , devolviendo a la realidad cotidiana ,a los que aún se resienten con el famoso síndrome post-vacacional.
La JMJ se acabó, y gracias a Dios todos nosotros hemos compartido nuestras impresiones y experiencias. Se ha escrito mucho y espero se siga escribiendo, porque estoy convencido de que hay un antes y un después de la JMJ. España necesitaba este empujón; para los jóvenes, ha significado ponerles el turbo a sus vidas, al gritar al unisono, que la “juventud del Papa, es la juventud de la Iglesia” y a los que “ni fu ni fa “del asunto (aunque la verdad sea que hay “más fu que fa”) han tenido trabajito extra en sus vidas, y estoy seguro que en más de una, que supo abrir sus persianas, la luz, entró.
Todos, hemos manifestado que no podemos quedarnos con las hermosas palabras que el Papa nos ha dirigido. Es hora de ponerlas en práctica, darles vida; hay que llevarlas al lugar donde se le insufla: “La oración y los Sacramentos”. Fueron pronunciadas con la convicción del Pastor que guía; están cargadas de verdad, así ¿qué vamos a temer? ¡Cuántas veces el Papa nos habla de no tener miedo! Pues comenzaré con la primera anécdota que pongo en práctica, por si la aprovecha alguno de vosotros.
La JMJ, la viví en un ambiente propicio. Córdoba en general se volcó en las jornadas y era fácil ver por las calles el anuncio sobre la misma. En mi ciudad todo lo contrario. Ni un solo cartel por la calle, ni siquiera fuera de las parroquias. A mi vuelta al trabajo, algún compañero me dijo que en el edificio donde trabajo, aparecieron hojas pegadas en contra de la visita. Diría yo, que de los tres mil trabajadores que pertenecemos a la plantilla, el 90 % aparentemente,(insisto en lo de aparentemente, porque las masas…) son de los “ni fu , ni fa” así que cuando se enteran que hay alguien, que aún se declara católico y practicante , automáticamente queda fichado. El trato es correcto, pero aprovechan las oportunidades para lanzar algún dardo; aunque los destinatarios del mismo, saben cómo devolver el lanzamiento, así que tampoco desaprovechan la oportunidad para manifestar su fe.
Uff,… creo que me he pasado con la introducción a la anécdota.
Decidí llevarme la mochila de la JMJ con mis cosas al trabajo; porque me gustaba, porque me la regaló mi hijo, que hizo de voluntario ,y porque era muy práctica para guardar las cosas que suelo necesitar en mi turno de noche. Me sorprendió enormemente, que los compañeros a los que me iba encontrando, la miraban y me miraban con una cara que delataba su sorpresa al ver una mochila muy vista en el verano aparecer en el trabajo. Guau.La mochila era perseguida con la mirada, como si de cualquier famoso se tratara.
Se puede apreciar en ella, perfectamente el logotipo de la JMJ, con la Cruz. Os aseguro que no pensé en nada al traerla, ni siquiera me fijé en el detalle de que la Cruz se distinguía claramente en la mochila. Sin querer, se cumplía lo que en muchos de nuestros blogs afirmamos “ Yo, no la quito”. Y me gustó el descubrimiento.
Alguno de mis compañeros, no se resistió y me preguntó si había asistido a las jornadas, entonces yo dije: “ancha es Castilla” y ahí me explayé, en la experiencia de mis hijos y conocidos.
El primer mensaje que el Papa nos dirigió es que "no nos avergoncemos de nuestra fe". Parece que llevar una mochila con una Cruz es algo fácil, pero os aseguro que ese día me sentí tan observado, que me asaltó la tentación de no traerla más, pero al osar ese pensamiento, pasar ante mí, me invadieron las palabras del Papa que antes mencionaba. Tuve el convencimiento, de que con la mochila daba testimonio. Y me sentí reconfortado, al resonar en mi interior el “no os avergoncéis de vuestra fe”
Mi ángel de la guarda, se encargó de achucharme un poco más, así que buscando una película para ver on line, me topé con una del año 1962 “Constantino el Grande” (la verdad es que dejó mucho que desear a cuanto a la calidad del film, pero me llamó poderosamente la atención, las imágenes que vi, un día después de mi anécdota mochilera. La forma de reírse, burlarse, humillar y perseguir a los primeros cristianos, que aparecían en la película, parecían estar calcados con imágenes vistas durante la JMJ, claro está que con vestuario distinto. Pues que queréis que os diga, sentí una consolación interior, que hizo diera gracias a Dios por ella.
A veces podemos caer en la tentación de buscar y realizar grandes cosas en el apostolado, olvidándonos de que tenemos algunas pequeñitas muy útiles, que despiertan a más de uno. Por ejemplo una mochila con una pequeña cruz bordada. ¿O no?
¡Alabado sea Jesucristo!
10 comentarios
Gracias, Ángel por esta entrada.
ResponderEliminarSeamos capaces de demostrar a todos que no tenemos miedo...
Mi amiga que trabaja en una guardería se puso un día su polo de voluntaria. Su compañera le soltó que quizás no debería ponerse un polo con una cruz porque la guardería es laica. En realidad ese día ni siquiera había niños, estaban limpiando después del verano para abrir de nuevo. Le soltó alguna tontería más que no venía a cuento sobre la JMJ. Pero lo curioso es que mientras mi amiga estaba en la JMJ, esta misma chica le escribía preguntándole que tal le iba, ya que lo estaba siguiendo por la televisión. Yo creo que en general la gente es una inculta y solo repite como loros lo que escuchan, pero ni se paran a pensar lo que dicen.
ResponderEliminarAngelo,estoy contigo,no nos avergoncemos nunca de nuestra Fé.
ResponderEliminarDel Pais Vasco tengo que decir,que se ha volcado al máximo con la JMJ.
Ha sido lugar de paso,descanso acojida de miles de peregrinos venidos de Europa.
En concreto mi Parroquia,recibió un autobus de camerunenses,residentes en Francia.
Al igual que tú,yo tambien tengo una mochila de la JMJ,nos la trajeron unos amigos y mi hijo la lleva al cole,con mucho orgullo.
Aquí,ya ha empezado el curso escolar.
Ah,y me a dicho que hay mas niños que la llevan.
Yo no puedo decir otra cosa.
Un cordial y cariñoso saludo.
Esta entrada me recuerda a lo que me pasaba en mi trabajo, yo iba uniformada toda de blando con gorra incluida y un dia me dió por ponerme un pin de crucifijo en vez del emblema de la empresa. Madre, cuanta catequesis tuve que dar ese dia. Yo era entonces conductora repartidora y en todos los despachos que paraba era igual, la gente incluso se sorprendian de que fuera catolica.
ResponderEliminarEl tiempo de más siempre corria de mi cuenta, ese dia no me importó el par de horas que tuve que trabajar gratis, estaba trabajando para el mejor "Jefe".
Un abrazo.
De vez e cuando se nos presentan estas situaciones en nuestra rutina diaria, y es como detenerse y preguntar: ¿soy testimonio del Cristo que vive en mí? Muchos somos señalados, pero es ahí en donde realizas tu vida ordinaria que debes darlo a conocer compartiendo el amor de forma extraordinaria.
ResponderEliminarGracias Angelo, con ánimo para comenzar de nuevo el Año escolar!
No te vayas a cansar de dar buen testimonio cristiano.
ResponderEliminarDTB!!
SL2!!
Veo que te ha seguido sirviendo la mochila para algo importante.
ResponderEliminarEsa valentia tuya seguro que será recompensada.
Un fuerte abrazo
Buenas tardes Ángelo. En cuanto te dan pie entras como los buenos toros con casta al trapo, haces muy bien. Si te cruzas con los 15-M ¿A que no tienen witos para decirte que "la han pagado ellos"? jajaja.Un abrazo.
ResponderEliminarAnima recordar lo que dijo Jesús en las bienaventuranzas:
ResponderEliminar-Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo(Mt 5,3-12).
Ole ahi! que bien hiciste Angelo...dar testimonio con ese "detalle" un abrazo Angelo.
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