Confidencias que no se publican
Cuando alguien abre el alma: escribir, escuchar y el sufrimiento invisible Hay palabras que se escriben para uno mismo… y acaban convirtiéndose, sin buscarlo, en refugio para otros. Después de tantos años escribiendo, sigo sorprendiéndome de hasta dónde pueden llegar unas palabras. A veces uno escribe pensando que lanza palabras al aire… y resulta que caen en el corazón de alguien. Desde hace un tiempo empiezo a recibir, cada vez con más frecuencia, mensajes privados de personas que me hablan del blog. Algunos comentan un post concreto, otros agradecen una frase, una imagen, una intuición compartida. Pero hay un tipo de mensaje que siempre me deja en silencio: los de quienes, casi sin darse cuenta, acaban abriéndose y contando cosas muy personales, muy íntimas. Historias que no se publican, heridas que no se exhiben, dolores que no suelen tener escapar...