¿Te atreves con siete pistas?
Es un juego. Sin más. De los que se leen sin prisa, sin instrucciones y sin nadie mirando por encima del hombro, dejando que cada escena haga su parte.
La idea salió un día en el que la cabeza funcionaba, pero con cierta pereza. Nada grave. Simplemente uno de esos momentos en los que no apetece ponerse profundo ni demostrar nada. Y como en los posts de fin de semana conviene no tomarse demasiado en serio, opté por lo sensato: jugar un rato.
En cada una de estas historias hay algo escondido. A veces es el título de una película, otras un libro, una canción, una comida o incluso un lugar muy reconocible. No están marcados ni señalados: aparecen camuflados en situaciones normales, como quien no quiere la cosa. La idea no es adivinar por adivinar, sino leer con un poco de atención y ver si algo te suena. Y si no te suena, tampoco pasa nada.
Adivinanza 1
Quise preparar algo sencillo. Sencillo de esos que lees la receta y piensas que lo haces sin mirar. Primer error.
Mezclé varios ingredientes esperando que se entendieran entre ellos, pero aquello tenía más opiniones que una reunión de vecinos. Ninguno parecía dispuesto a colaborar del todo, y lo que en mi cabeza eran piezas más o menos elegantes, en la bandeja eran formas indecisas, cada una con su criterio.
El fuego puso el broche final. Cada pieza salió con un color distinto. No quedaron bonitas, ni falta que hacía. Se comieron con respeto, que en estas cosas ya es bastante.
Adivinanza 2
En la cola del supermercado vi a un niño hablando con su peluche como si estuviera cerrando un asunto importante. No jugaba: negociaba. Llevaba una bufanda larguísima para el calor que hacía y nadie se lo discutía; caminaba con esa seguridad tranquila de quien todavía no siente la necesidad de justificarse.
En un momento dijo algo serio, sin intención de impresionar, y yo seguí con la compra pensando que a veces la lucidez aparece antes de que la vida se complique.
Adivinanza 3
Un amigo me propuso dar un “paseíto”. El diminutivo ya debería haberme puesto en alerta.
Al principio todo fue amable: charla ligera, alguna foto optimista y buen ritmo. Hasta que aparecieron las escaleras. Y luego más. Y luego otras, diseñadas claramente por alguien sin problemas de rodillas ni mucho cariño por el prójimo. Cada tramo tenía su propio castigo y yo subía en silencio, administrando la dignidad como podía.
Cuando por fin llegamos a un punto desde el que se veía todo serpenteando a lo lejos, entendí dos cosas: que la vista merecía la pena y que hay lugares famosos que se recuerdan con cariño solo cuando ya estás abajo.
Adivinanza 4
Salí a caminar sin demasiada intención. De esos paseos que empiezan suaves y, sin saber muy bien cómo, acaban mandando ellos.
En algún punto empecé a ir más rápido de lo previsto. No huía de nada, pero tampoco me apetecía parar. Una señora comentó, entre risas, que parecía llevar motor; yo seguí adelante, ya metido en mi propia inercia. Más tarde me senté un momento en un banco para recuperar el aliento y, al ver que el vecino de al lado estaba a punto de abrir conversación vital, me levanté antes de que le diera tiempo.
Seguí caminando con la sensación de que, a veces, lo más sensato no es pensar demasiado, sino moverse un poco y dejar que las cosas se ordenen solas, aunque sea por cansancio.
Adivinanza 5
Iba conduciendo sin ninguna épica cuando la radio decidió animarse por su cuenta.
La canción empezó solemne, luego cambió de tono, luego volvió a cambiar, como si no tuviera muy claro qué quería ser. Yo empecé acompañando con la cabeza y terminé interpretando voces que no me pertenecen, con una intensidad que no estaba justificada por el tráfico.
En el semáforo recuperé la compostura con rapidez profesional. Mirada al frente, gesto neutro, manos bien colocadas. Arranqué con la sensación de haber dado un concierto privado que nadie pidió, pero que yo necesitaba.
Nivel premium
Para quienes aún tengan ganas de quedarse un rato más.
Premium 1
Entré en una biblioteca antigua, de esas que parecen guardar suspiros entre las estanterías. Un libro enorme estaba colocado demasiado arriba, como si alguien hubiera decidido que no era buena idea que cualquiera lo tocara.
Al abrirlo, noté ese ligero malestar que no sabes si atribuir al polvo o a la intuición. Lo cerré con calma y lo dejé en su sitio. No todo lo que puede abrirse tiene por qué abrirse.
Premium 2
En el teatro todo iba normal hasta que, en mitad del segundo acto, escuché un sonido suave que no venía del escenario. No era molesto, pero tampoco encajaba con lo que estaba pasando allí arriba.
Al terminar, miré hacia el palco más alto, oscuro y tranquilo, con ese aire de “esto no es nuevo”. Decidí no comprobar nada más. Hay sitios donde la imaginación ya hace suficiente trabajo sola.
Si has llegado hasta aquí, gracias. Ya es más de lo que exige cualquier juego de fin de semana.
Si has acertado varias, enhorabuena; si solo una o dos, tampoco está mal, aquí no se venía a hacer pleno. Y si no has sacado ninguna, no pasa nada: probablemente hayas leído más tranquilo.
En los comentarios basta con poner el número de la adivinanza y lo que crees que se esconde detrás, sin justificar demasiado ni escribir una tesis, y sin dar por hecho que las respuestas de otros sean las buenas, aunque las repitan con mucha convicción. Que esto es internet y la seguridad no siempre viene con razón incorporada.
Las soluciones las pondré el domingo. Yo me retiro. Pensar así, aunque sea jugando, abre el apetito.
Un vídeo ligero y divertido para descansar un momento mientras piensas las respuestas de las adivinanzas. No tiene nada que ver con el juego… y precisamente por eso viene de maravilla.
🌿 Si esta reflexión te ayudó, compártela con alguien que lo necesite.
💬 Me encantará leer tu sentir en los comentarios, siempre enriquecen este espacio.
Os dejo una pequeña pista, por si alguien se quedó atascado.
ResponderEliminarAdivinanza 1: es una comida.
Adivinanza 2: es un libro.
Adivinanza 3: es un lugar.
Adivinanza 4: es una película.
Adivinanza 5: es una canción.
Las premium juegan en otra liga. Ahí no digo nada más.
Lo siento mucho pero no ha habido manera.
ResponderEliminarLo único que se me ocurre es:
1.- Croquetas o galletas.
4.- Forrest Gump.
Saludos.
Uffff has dado con la persona más torpe para este tipo de juegos.
ResponderEliminarLa verdad q ninguna adivinanza me ha inspirado nada, bueno una (la película) pero prefiero no decirla aún, hasta q publiques los resultados jejee pero te pongo las iniciales FG
Gracias Angel. Un abrazo.
La última adivinanza también me ha venido a la cabeza una canción que empieza por….. S
ResponderEliminarHe empezado contenta, creyendo saber la respuesta: pisto, pero he ido decayendo las escaleras me han llevado a varios miradores, pero no me he decidido, ni me rindo, intentaré regresar y seguir buscando. Un abrazo
ResponderEliminarNecesitamos alguna pista más😝😝😝 de momento mis apuestas son:
ResponderEliminar1.Galletas
5. Bohemian Rhapsody
Tranquilos, no os rindáis todavía 😄
ResponderEliminarA lo largo del día iré soltando alguna pista más…
Un invito leggero a giocare con la quotidianità, dove ogni dettaglio nasconde un piccolo piacere da scoprire.
ResponderEliminarUn caro saluto