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LA PELICULA

El Libro de Eli: una buena Biblia tras el apocalipsis
Violencia rotunda, paisajes desolados y un mensaje de esperanza en este western postnuclear
Han pasado treinta años desde que una guerra nuclear abrió un agujero en la atmósfera. La civilización prácticamente ha desaparecido, el agua potable escasea, el sol todo lo agosta. Por las carreteras desatendidas de lo que antaño fue Estados Unidos (que, asombrosamente, aún no se han cubierto de arena, y permitirán persecuciones en vehículos) circulan algunos viajeros que se arriesgan a ser asesinados y devorados por bandidos caníbales.

Una de estas bandas ataca a Eli (Denzel Washington), un hombre negro que oculta su mirada bajo unas gafas de sol, como mucha gente en este mundo. Pero Eli resulta ser un luchador invencible. Más aún, descubriremos que ha recibido una misión de Dios, para lo cual le ha concedido cierta protección divina.

Eli es el guardián de un libro: la Biblia (traducción inglesa del Rey Jaime). Las Biblias y otras escrituras sagradas fueron destruidas tras el Apocalipsis: los supervivientes acusaban a esos libros de ser los causantes del desastre. De hecho, casi ningún menor de 30 años sabe ya leer.

Carnegie (Gary Oldman), tiránico líder de un pueblo del desierto, sí que sabe, se educó en un hogar religioso, y busca la Biblia, porque sabe que con ella podrá controlar los miedos y esperanzas de la gente: "ya sucedió, y volverá a suceder". Los matones que le rodean no entienden que un libro pueda ser tan importante: él sabe que es la clave para salir de la barbarie, aunque sea mediante una tiranía manipuladora.


Carnegie pedirá a Eli que le entregue su Biblia, pero Eli ha recibido órdenes de lo alto de entregarla en otro sitio. Y el conflicto estallará.
La película tiene influencias de "Mad Max" (sin cultura punk, pero con vehículos y escasez de gasolina), de "El jinete pálido" (con el frío predicador interpretado por Clint Eastwood) y de la puesta en escena de "La carretera", de John Hillcoat (es decir, de la película, más que del libro de Cormac MCarthy).

¿Quién es Eli? Reposa en él cierto poder sobrenatural, y se asemeja a Elías; como él, dejará a su discípulo, su Eliseo, como se verá al final del filme. Tiene también algo de Homero, porque el libro (recitado, inspirado, infalible, dictado de lo alto) va a ser fundacional en una nueva cultura, y por algo más.

Eli es subversivo en un sistema construido sobre la fuerza y el miedo. En un desierto en que los hombres han expulsado a Dios, para ocuparlo con la barbarie o la tiranía, Eli bendice la mesa, y así crea la familia; trata a la mujer como persona. Y se deja guiar por Dios, por la visión de Dios, no por la suya.


Eli paladea la Palabra. Y ésta es la protagonista: "El Señor es mi pastor, nada me falta", recita, un salmo de una cultura, la judía, que relacionaba agua en el desierto con felicidad. ¡Es Dios, no Carnegie, quien da el agua y los alimentos! "Dios es bueno siempre", dice la Biblia, aunque Carnegie se mofe de ello. Y se recita también la Creación: porque tras el cataclismo, Dios quiere volver a crear. No hay palabras de castigo.

La película es pues profética y esperanzada, y basa su esperanza en la fe y la Palabra de Dios. La violencia es rotunda en ella, pero no más que en la Biblia. Las mutilaciones son limpias y ajustadas a un mundo se salvajismo, pero la película no se recrea en ellas.

Lo que se vende como una película de combates postcataclísmicos es en realidad una reflexión sobre el poder transformador de la Biblia, para cambiar a la persona y, a través de ella, a la cultura y la sociedad. Sin el Libro, sólo la opresión del fuerte sobre el débil. Por lo tanto, una película subversiva. Es de agradecer. (Forum Libertas)

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2 comentarios

  1. En el último párrafo pone "Sin el Libro, sólo la opresión..."
    La Biblia es la Palabra de Dios, escrita por hombres por inspiración divina. Creo que la frase debería ser "Sin Dios, sólo la opresión..."

    El Islam es la religión del Libro.

    Creo que todos entendemos, pero creo que hay que cuidar mejor las palabras pues puede haber una ideología oculta en ellas.

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  2. Creo que tiene la razón madre agradecida, eso de "el libro" dándole tanta importancia, como si importara más el libro que quién lo inspiró.
    Un saludo!

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