“Los cristianos son aquellos que :” dan gracias continuamente a Dios Padre, en el nombre del Señor Jesucristo. (Ef. 5,20)
Sigo manifestando, el beneficio que produce dedicar tiempo al Señor. Alguien dijo que “nadie salía de la oración cómo entró” , aún en aquellas ocasiones en las que se tiene la sensación de haber perdido el tiempo , me llevo adosadas a mi ser, las gracias que Dios tenía preparadas para ese encuentro, donde irán despegándose para llenar mi vida de cristiano.
Uno de los regalos que Dios concede en la oración. es el comprobar los innumerables dones que recibimos cada día, tan rutinarios para muchos, pero tan preparados por el amor del Altísimo.
¿Acaso no es un gran regalo levantarse cada día? ¿Tener la oportunidad de cambiar? ¿De ser más feliz? Si enumerara cada obsequio diario otorgado por Dios, nos daríamos cuenta de que nuestra gratitud ,debería proclamarse en cada segundo de nuestra vida. Pero, me da que nuestras quejas llenan más lo que sale de nuestra boca. Que si este pelo, esta mancha, esta arruga, estas manos tan feas, este calor, vaya pies, me quedo calvo, estoy gordo…, y uno ve tantos dramas en el mundo, que un sentimiento de vergüenza asoma ante las quejas. ¿Tenemos que ver la desgracia y el sufrimiento ajeno para ser agradecidos?
¿Acaso no es un gran regalo levantarse cada día? ¿Tener la oportunidad de cambiar? ¿De ser más feliz? Si enumerara cada obsequio diario otorgado por Dios, nos daríamos cuenta de que nuestra gratitud ,debería proclamarse en cada segundo de nuestra vida. Pero, me da que nuestras quejas llenan más lo que sale de nuestra boca. Que si este pelo, esta mancha, esta arruga, estas manos tan feas, este calor, vaya pies, me quedo calvo, estoy gordo…, y uno ve tantos dramas en el mundo, que un sentimiento de vergüenza asoma ante las quejas. ¿Tenemos que ver la desgracia y el sufrimiento ajeno para ser agradecidos?
Ya conté en un post anterior que a los once días del nacimiento de nuestra hija Inés, tuvimos que salir corriendo para el hospital. El diagnóstico fue demoledor para nosotros: Meningitis y sepsis generalizada. Sin esperanza de que sobreviviera. Las palabras que escuchamos fueron las de: “se morirá”. Pero la petición de oraciones, la esperanza y la confianza en el Señor, aceptando su voluntad, nos ayudaron a vivir esos días. Finalmente el Señor nos la dejó y nuestra gratitud siempre ha estado presente. Pues he querido mencionar este hecho, porque cuando se cumplió un año de tan terrible experiencia, pedimos a un sacerdote amigo si podía celebrar una misa de acción de gracias . Su respuesta nos sorprendió: “pocos me han pedido esta intención”.
En estos días de placidez, de encuentro más profundo con el Señor he reflexionado sobre lo poco que agradezco.Dar gracias a Dios por tanto bien recibido ya produce en el alma, una alegría interna capaz de afrontar cualquier empresa por amor a Dios.Como decía ayer: Dios siempre gana.
Que en nuestra oración diaria, la gratitud esté presente , seamos almas, que reconocen ante Dios, que todo es don de su amor por nosotros.







