El hombre propone y Dios dispone. Tengo que echar mano de nuestro refranero para empezar esta entrada. Ayer recibí un mensaje que me entristeció y mucho. Tanto, que fue capaz de tumbar mi ánimo a seguir en la blogosfera. Me sentí abatido, tras unos meses de dudas y desasosiegos, ante comentarios donde las formas , no correspondían a lo que yo interpreto como caridad cristiana. No juzgo como la puede entender cada uno, ni que mi forma de razonarla ,sea la correcta, pero es la que creo que Dios me pide a mí ,y la exigencia en vivirla la tengo conmigo.No soy un hombre de carrera, ni tengo pretensiones de mostrar sabiduría y conocimientos. El día que decidí crear el blog lo hice con la finalidad de transmitir cosas sencillas ,que empezaron de forma familiar y sin una meta concreta. Pero como dice el profeta Isaías refiriéndose a Dios:”no son mis pensamientos vuestros pensamientos, ni vuestros caminos son mis caminos” (Is55,8)de esta forma mi bitácora ha ido adquiriendo lo que se clasifica en la red como blog católico.
¿Y qué es un blog católico? Pues yo lo entiendo, como una página ,donde se comparte con los demás la vivencia personal de la fe, donde se facilita información sobre la misma y donde en la mayoría de los casos se recibe más de lo que se da. Y en esta clasificación, entiendo que haya (gracias a Dios) quien quiera mostrar una faceta más teológica, doctrinal, o de predicación de la Palabra de Dios. Mi objetivo es algo más llano. Por eso ,las controversias no tienen cabida en esta página. Sí la información, el debate sereno y cualquier opinión que respete al otro.
Las formas a la hora de debatir, sí son importantes, tanto que puede suponer el que uno se abra o se cierre en su acierto o en su error. Y si no se llega a un consenso, tenemos los católicos un arma muy eficaz que es la oración, ella es la que alcanza de Dios todo lo que pidamos con el corazón.

Decía que ayer, me sentí abatido, y tomé la decisión de abandonar el blog. Pero debo escuchar y ver lo que Dios manifiesta a través de los demás. Desde que publiqué la entrada, no he dejado de recibir e-mails pidiéndome que no abandone, y lo que más me ha sorprendido es que no conocía a varios remitentes. Seguidores de Siete en Familia , desconocidos, y que de forma silenciosa visitan cada día esta página. He sentido cierto pudor ante las palabras que me han dirigido. Ha sido emocionante tener conocimiento de que unas monjitas (así se autodenominan) copian varios de los post que aquí se publican. Y finalmente, han sido imponentes las muestras de cariño que muchos me habéis manifestado. Iré respondiendo a vuestra amabilidad en estos días.
Hace poco más de un mes, un gran hombre de Dios, ante mis dudas me escribió: “que el blog ya no me pertenecía, que era de Dios, que sólo la titularidad del mismo es lo que podía atribuirme. Que ante las dificultades, empezara a pedir como una jaculatoria durante la jornada, las palabras del salmo. Dios mío ven en mi auxilio, Señor date prisa en socorrerme”. Y me consolaron enormemente. Tanto que no he dejado de repetirlas desde entonces.
He recibido también el aliento de algunos sacerdotes que coinciden en que no deje el testimonio de fe que en este blog se da a través de muchos. Uno de ellos en concreto ,es el que ha dicho de forma contundente: “que ni hablar de cerrar el blog”.
Ante estos indicios debo replantearme mi decisión. ¿Acaso no estamos convencidos de que Dios manifiesta su voluntad cuando quiere y como quiere? Tras verificar el mismo contenido en todos los mensajes y consejos recibidos, no me queda más que decir Sí a Siete en Familia.
Para la nueva etapa que si D.q. iré retomando tras las vacaciones voy a dejar claro tres puntos.
Mi única y gran titulación que poseo, es la de Hijo de Dios, dotado de una total libertad que nada ni nadie puede quitarme.
Para el segundo punto ,hago mías las palabras de blogueros ,que tienen en sus bitácoras y que me permiten usar en la mía “No busques otra cosa, aquí solo se reparte amor...” “ aquí se opina pero no se juzga nada ni a nadie.
Y por último las reglas que voy a aplicar, no son mías. El sacerdote que me anima a no cerrar el blog, me concede su permiso para copiarlas . Desde hoy ,estas son las que regirán en este lugar. Hay muchísimos blogs católicos en la red, diferentes estilos, que cada uno entre donde considere que puede amar y servir mejor al Señor. Nadie me debe nada, así que libremente puede optar por abandonar esta casa. Siempre estará abierta para quien respete lo que en ella se pide.
Gracias. Muchísimas gracias por vuestro cariño y apoyo.

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Quizás sea bueno que todos, antes de participar, consideraramos esto:
"Se ha de presuponer, que todo buen cristiano ha de ser más pronto a salvar la proposición del prójimo, que a condenarla; y si no la puede salvar, inquira cómo la entiende, y si mal la entiende, corríjale con amor; y si no basta, busque todos los medios convenientes para que, bien entendiéndola, se salve" (San Ignacio de Loyola).






























